Biblioteca del 6 de Noviembre, 2005
categoría Filosofía y tradiciones
de Chogyam Trungpa Rinpoche, El camino es la meta

Estamos totalmente confundidos y lo sabemos; de hecho, estamos tan confundidos que a veces ni siquiera nos damos cuenta. Sea como sea, estamos confundidos. Y si intentamos culpar a alguien de nuestra confusión, sólo conseguiremos perpetuarla, porque ese intento nos aleja de la práctica; impide que el aprendizaje de la meditación se convierta en una verdadera disciplina y nos distancia de él.

Dicho en dos palabras: nadie nos ha jodido la existencia. Es verdad. Lo único que a uno le jode la existencia es sentir que alguien le ha hecho una mala jugada, o incluso que uno mismo se la ha hecho. Y a propósito, quisiera agregar que uno no existe. El yo ni siquiera existe. No existe en absoluto. De modo que nadie se la está jugando a uno, porque uno ni siquiera existe. El yo no es más que un mito, una verdad mítica. Entendiendo esa verdad mítica, podemos practicar la meditación, podemos sentarnos en el nivel del mito de la libertad. Tal vez la estrella de Belén sea un mito, pero aunque así sea, ya la hemos visto, hemos tenido una experiencia.

Biblioteca del 8 de Septiembre, 2005
categoría Filosofía y tradiciones
de Katagiri Roshi, El gozo de escribir

Cada uno de nosotros es Buda. Yo sé que tú eres Buda. Pero tú no me crees. Cuando entiendas que eres Buda estarás despierta. En eso consiste la iluminación.

Biblioteca del 28 de Mayo, 2005
categoría Filosofía y tradiciones
del Crónica, El mate no es una bebida

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más que nada una costumbre. El mate es exactamente lo contrario de la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo. Cuando alguien llega a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "¿unos mates?". Esto pasa en todas las casas. En las de los ricos y en las de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian.

Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es en lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los hijos de puta. Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito con mucha azúcar, y se sienten grandes.

Sentís un orgullo enorme cuando un pichoncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.

Cuando conocés a alguien, te tomás unos mates.

La gente pregunta, cuando no hay confianza: "¿Dulce o amargo?"; el otro responde: "Como tomes vos".

Los teclados de Argentina tienen las letras llena de yerba. La yerba es lo único que hay siempre en todas las casas.

Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas.

Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.

Este es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre en un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad por primera vez de tomar unos mates solos.

Pero debe haber sido un día importante para cada uno.

Por adentro hay revoluciones.

[...]

Ahora vos sabés, un mate no es sólo un mate.

¿Calentás el agua?

Filosofía popular, cuentos de tradiciones orales. Tradición tibetana, leyendas de los sioux, cachitos de cartas leídas en la radio. || Foto de Jaime Miralles.
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