¿Dónde va la magia cuando se pierde? Se la come un dragón tímido que duerme en una cueva escondida. El mismo que se come las ilusiones de los niños y los cuentos de los abuelos. No hay una princesa prometida. También se la ha comido el dragón. O se la ha inventado, para divertirse un rato. Cuando se pierde la magia no se puede volver a creer en ella. Descubres el truco, te destapan los ojos a algo que nunca antes habías visto pero que siempre había estado ahí. Es imposible dejar de verlo, la varita se te cae al suelo y pierde todo su poder. El dragón tímido está empachado de tanta verdad.