Cosecha del 3 de Junio, 2005
en almacén Personajes imaginarios
Medio banco

Él subió a casa un banco de la calle, de madera, con una fecha grabada. No era un banco completo, le faltaba la mitad del centro, como si hubiera encogido con la lluvia. Cuando se sentó en el banco, abajo en la calle, se dio cuenta que se balanceaba, le faltaban los tornillos de la izquierda, y los de la derecha estaban flojos. Los ayudó a salir, empujando con la uña, y subió a casa el medio banco de madera. Lo plantó en el centro del salón y se sentó de espaldas a la puerta.

Cuando llegó su mujer, no dijo nada, se limitó a sorprenderse en silencio. Se acercó al banco y le dio dos vueltas completas, en los dos sentidos, por si veía algo extraño en los ojos de su marido. Todo estaba bien, él simplemente estaba sentado de espaldas a la puerta. La mujer se quedó por detrás del banco, vio la fecha grabada en el primer tablón, en el tablón que su marido recostaba la cabeza. Los números estaban bien marcados, hundiéndose en la madera, como oscuros. Los tocó para asegurarse que estaban ahí. La fecha correspondía al día de hoy.

La mujer recordó los bancos de madera de Edimburgo, y en voz alta comentó que en cada banco de la ciudad estaba grabado el nombre de alguien que había muerto, y la fecha de su muerte. Él, se giró despacio, y utilizó las palabras justas para aclararle que no, no era la fecha de la muerte, sino la fecha en la que habían nacido.


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