Un jabalí. Una partida al Risk. Dos cartas sinceras en folios amarillos. Varias miradas. Un gato naranja y torpe en equilibrio en una silla. Un mundo fantástico con su tierra de nadie. Varios secretos a voces. Una pasta boloñesa y zanahorias congeladas. Varias risas. Dos trabajos y un sueño cumplido. Una botella de lambrusco tinto. Más risas. Una boda medieval con caballos y castillo. Y sonrisas, y silencios. Varias letras, muchos grillos. Gracias, Reyna.