Cosecha del 9 de Mayo, 2005
en almacén La despensa
El paseo del caracol

A la mañana siguiente, cuando nos despertamos, el caracol ya no estaba allí. Lo habíamos dejado en la fuente de piedra -les gusta mucho el agua- nos dijeron. No estábamos seguros si estaba vivo o muerto, nunca habíamos visto un caracol dormido. Dormido, con la cabeza y las antenas, todo escondido en el caparazón. El caparazón era una espiral de azul y de oro, todo enroscado en sí mismo. La cabeza no se le veía para nada, parecía muerto y abandonado su cuerpo para las hormigas. Pero no estaba muerto, sino que dormía, y seguramente, soñaba, que le cogían creyéndole muerto, y le daban un paseo atravesando el campo de trigo, hasta la fuente de piedra.


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