Con las dos manos cavo un hoyo en la tierra oscura. Huele a raíces. A humedad. En el hoyo acomodo la botella de arena, la tumbo con el tapón hacia un lado. La arena se inclina en su interior. Con las dos manos cubro la botella con tierra húmeda. La tapo bien para que no quede ningún hueco vacío, la tierra se amolda a su forma. Aplasto la tierra con las dos manos, apoyo todo mi peso. Me levanto. Doy un paso. Surgen baldosas debajo de mis pies, a cada paso surge una nueva. A cada nuevo paso las baldosas que dejo atrás desaparecen.
Las últimas entradas en Entre estaciones
Febrero 2012 (2)
Enero 2012 (1)
Diciembre 2011 (1)
Noviembre 2011 (3)
Octubre 2011 (2)
Septiembre 2011 (1)
Agosto 2011 (3)
Julio 2011 (3)
Junio 2011 (4)
Mayo 2011 (5)
Abril 2011 (4)
Marzo 2011 (1)
Febrero 2011 (1)
Enero 2011 (2)
Diciembre 2010 (2)
Noviembre 2010 (4)
Septiembre 2010 (1)
Agosto 2010 (3)
Julio 2010 (1)
Junio 2010 (1)
Mayo 2010 (1)
Abril 2010 (1)
Marzo 2010 (6)
Febrero 2010 (5)
Enero 2010 (3)
Diciembre 2009 (5)
Noviembre 2009 (8)
Junio 2008 (2)
Mayo 2008 (4)
Abril 2008 (5)
Marzo 2008 (3)
Febrero 2008 (1)
Enero 2008 (10)
Diciembre 2007 (10)
Noviembre 2007 (4)
Octubre 2007 (2)
Septiembre 2007 (5)
Agosto 2007 (7)
Julio 2007 (11)
Mayo 2007 (3)
Febrero 2007 (1)
Septiembre 2006 (1)
Junio 2006 (2)
Mayo 2006 (3)
Abril 2006 (2)
Marzo 2006 (3)
Febrero 2006 (9)
Enero 2006 (2)
Noviembre 2005 (15)
Octubre 2005 (8)
Septiembre 2005 (18)
Julio 2005 (17)
Junio 2005 (27)
Mayo 2005 (29)
Abril 2005 (36)
Marzo 2005 (24)
Febrero 2005 (2)
