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Escaleras al sol

Para Jose


El sol moja las escaleras. Llegas tarde algunas mañanas. Otras mañanas no hay sol. Tenemos cinco o diez minutos de sol con café. Los días que vamos, los que no llueve. El sol de invierno calienta justo un poco menos de lo que esperamos (como casi todo ahora). Hace frío, soltamos vaho y humo por la boca. Como las chimeneas de los tejados de Londres. El siglo pasado, cuando aún no teníamos motivos para movernos.




La sidra, cuando se agita, escupe con fuerza y empapa cabezas locas. Cae agua desde los balcones y la gente corre de un lado a otro para mojarse. Se suben a vallas, a coches, a cubos de basura. Se suben unos encima de otros para mojarse mejor. Los besos saben dulces y los sueños pierden sentido. Lo único que importa es el agua que cae, a cubos. Los riegan con alcohol para que crezcan fuertes y mareados. Ritos tribales para cerrar el verano.




¿Dónde va la magia cuando se pierde? Se la come un dragón tímido que duerme en una cueva escondida. El mismo que se come las ilusiones de los niños y los cuentos de los abuelos. No hay una princesa prometida. También se la ha comido el dragón. O se la ha inventado, para divertirse un rato. Cuando se pierde la magia no se puede volver a creer en ella. Descubres el truco, te destapan los ojos a algo que nunca antes habías visto pero que siempre había estado ahí. Es imposible dejar de verlo, la varita se te cae al suelo y pierde todo su poder. El dragón tímido está empachado de tanta verdad.


Alginet

Para Jesús y Mara, y su casa de cuento


Una casa de cuento. Hojas secas caen sobre el papel mientras escribo. Hay un arco iris en el jardín entre las flores de jazmín y el limonero. Un pequeño buda de madera resguarda el banco debajo de la parra. Me acompañan tres flores blancas y un caballo que lleva calcetines. El esqueleto de una hamaca vieja cuelga de un olivo como si fuera una rama más. Los caballos salen al trote de su casa para revolcarse en la tierra húmeda, mientras el perro se refresca en un lago cubierto de verdín. Hay peces de color naranja en la fuente. No querrás irte nunca de la casa de cuento. La cocina tiene un pozo cubierto y un viejo horno de leña.




El agua rebosa la piscina por los bordes. Está fría, acaba de empezar a darle un poco el sol. Estamos sentados en la ladera. Las nubes se mueven rápidas, deshaciendo formas. No hay nadie más en todo el parque. Ensayo de verrano. Nos rodean saltamontes enanos y trigo falso. Han pasado diez años como un suspiro. Recordamos otros veranos —las anécdotas de siempre— y llamamos a un amigo perdido. Ellos han crecido. Ahora fuman, sueñan, tienen un montón de tiempo por delante. Casi acaban de empezar. Yo les escucho, en silencio, recuerdo cuando eran niños. Comemos sushi para celebrar cumpleaños.