Hace poco estuve en un concierto curioso, de un tal Mario San Miguel y su gran orquesta del amor. Fui un poco con desconfianza, todo hay que decirlo, los ejércitos del amor así dichos asustan a cualquiera. Pero me la tragué toda (la desconfianza, digo), disfruté mucho y con calma, y me sorprendió su energía. La de todos ellos.
Dejo aquí una de las canciones, una de mis favoritas. Va de peces. Y de océanos. Y de verdades como elefantes. Esos que esperan en el sofá de casa mientras el explorador los busca en la jungla, esos elefantes.
No tiene título, o no he sido capaz de localizarlo.
Cuentan los cuentos que cuentan y creo que cuentan bien. Yo no lo sé porque no estaba allí; pero lo creo... Que había una vez un chico pez que se encontró con un pez mayor; y lo paró y lo abordó, le dijo así le preguntó: "Me puedes decir, por favor, tú que ya eres mayor, por favor, ¿dónde está el océano?". Le dijo así el pez pequeño: "Llevo años recorriendo de aquí para allá, de allá pa aquí, busco y busco y no lo encuentro... Yo no logro ver el océano, el famoso océano, el dichoso océano".