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Estamos totalmente confundidos y lo sabemos; de hecho, estamos tan confundidos que a veces ni siquiera nos damos cuenta. Sea como sea, estamos confundidos. Y si intentamos culpar a alguien de nuestra confusión, sólo conseguiremos perpetuarla, porque ese intento nos aleja de la práctica; impide que el aprendizaje de la meditación se convierta en una verdadera disciplina y nos distancia de él.

Dicho en dos palabras: nadie nos ha jodido la existencia. Es verdad. Lo único que a uno le jode la existencia es sentir que alguien le ha hecho una mala jugada, o incluso que uno mismo se la ha hecho. Y a propósito, quisiera agregar que uno no existe. El yo ni siquiera existe. No existe en absoluto. De modo que nadie se la está jugando a uno, porque uno ni siquiera existe. El yo no es más que un mito, una verdad mítica. Entendiendo esa verdad mítica, podemos practicar la meditación, podemos sentarnos en el nivel del mito de la libertad. Tal vez la estrella de Belén sea un mito, pero aunque así sea, ya la hemos visto, hemos tenido una experiencia.


de Katagiri Roshi, El gozo de escribir

Tomado del libro "El gozo de escribir" de Natalie Goldberg.


Cada uno de nosotros es Buda. Yo sé que tú eres Buda. Pero tú no me crees. Cuando entiendas que eres Buda estarás despierta. En eso consiste la iluminación.


del Crónica, El mate no es una bebida

Tomado de la Sección "Apuntes desde el margen" del diario "Crónica" de la ciudad de Comodoro Rivadavia, Argentina, el 4 de abril de 2004.


El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más que nada una costumbre. El mate es exactamente lo contrario de la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo. Cuando alguien llega a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "¿unos mates?". Esto pasa en todas las casas. En las de los ricos y en las de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian.

Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es en lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los hijos de puta. Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito con mucha azúcar, y se sienten grandes.




Se cuenta que esto sucedió en la India antigua, en una familia en que la suegra envidiaba a la nuera y siempre estaba buscando bronca. Un día en que la nuera estaba cociendo arroz, la suegra se encolerizó contra ella, sin verdadera razón. La nuera pareció no prestar atención pero de pronto se le vio sacar del fuego un trozo de leña ardiendo y lo lanzó violentamente contra una oveja que se encontraba cerca de allí. La oveja cuya lana se prendió huyó balando y se fue derecha contra una pila de heno que también empezó a arder en un instante.




Imagínate a un hombre que tiene que rescatar a gente de cierta prisión. Se ha decidido que sólo hay un modo plausible de llevar esto a cabo. El libertador tiene que entrar en la prisión sin atraer la atención. Debe permanecer allí relativamente libre para actuar durante cierto período. La solución escogida es que entrará como convicto.

Por consiguiente, hace los preparativos, oportunos para que le capturen y le sentencien. Como otros que han caído víctimas de este sistema, se le envía a la prisión que es su meta. Cuando llega, sabe que se le ha despojado de cualquier posible dispositivo que le pudiese haber ayudado en una escapada. Todo lo que posee es su plan, su ingenio, su habilidad y su conocimiento. Por lo demás, tiene que arreglárselas con equipo improvisado, adquirido en la propia prisión.