Biblioteca del 4 de Julio, 2005
categoría Primeros capítulos
de Alessandro Baricco, Seda

Aunque su padre había imaginado para él un brillante porvenir en el ejército, Hervé Joncour había acabado ganándose la vida con una insólita ocupación, tan amable que, por singular ironía, traslucía un vago aire "femenino".
Para vivir, Hervé Joncour compraba y vendía gusanos de seda.
Era 1861, Flaubert estaba escribiendo Salammbó, la luz eléctrica era todavía una hipótesis y Abraham Lincoln, al otro lado del océano, estaba combatiendo en una guerra cuyo final no vería.
Hervé Joncour tenía 32 años.
Compraba y vendía.
Gusanos de seda.

Publicado en Anagrama, Barcelona.

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