Biblioteca del 1 de Marzo, 2005
categoría Filosofía y tradiciones
Sobre los amigos

-González no ha regresado del campo de batalla, mi teniente. Solicito permiso para ir a buscarlo.

-¡Permiso denegado! -replicó el oficial-. No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto.

El soldado, haciendo caso omiso de la prohibición, salió, y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.

El oficial estaba furioso:

-¡Ya le dije yo que había muerto! ¡Ahora he perdido a dos hombres! Dígame, ¿merecía la pena ir allá para traer un cadáver?

Y el soldado, moribundo, respondió:

-¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: Amigo, estaba seguro de que vendrías.

Texto enviado a La Lista por Maribel, desconocemos el autor.

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