Atravesaron los huesos de mis piernas con clavos de titanio. Tenían el grosor del dedo de un niño, pero eran largos, plateados, suaves al tacto y perfectamente pulidos. Me los quitaron uno a uno cuando lo pedí. Salieron limpios y sin dolor, como si el interior de mi cuerpo en lugar de carne y vísceras lo formara una masa compacta de espuma de poliuretano.
Los huesos de titanio
La ciudad a oscuras
Un poco de mundo
El río más ancho del mundo
La fiesta de la Escuela
Insomnio
Los seres acuosos
El río amazónico
Los cronopios y el primer taller de escritura
Las casas hundidas
Los huesos de titanio
Como los sueños
Estamos contentos
La colina verde
La vida de ficción
A cuatro manos, con Javi P, en verano cálido
La sorpresa de la nieve
La habitación de juegos de la infancia
Bajo el océano
Escribir es como bailar
Pájaros
Febrero 2010 (5)
Enero 2010 (8)
Diciembre 2009 (7)
Noviembre 2009 (12)
Junio 2008 (2)
Mayo 2008 (4)
Abril 2008 (5)
Marzo 2008 (3)
Febrero 2008 (1)
Enero 2008 (10)
Diciembre 2007 (10)
Noviembre 2007 (4)
Octubre 2007 (2)
Septiembre 2007 (5)
Agosto 2007 (7)
Julio 2007 (11)
Mayo 2007 (3)
Febrero 2007 (1)
Septiembre 2006 (1)
Junio 2006 (2)
Mayo 2006 (4)
Abril 2006 (2)
Marzo 2006 (3)
Febrero 2006 (9)
Enero 2006 (2)
Noviembre 2005 (15)
Octubre 2005 (8)
Septiembre 2005 (18)
Agosto 2005 (1)
Julio 2005 (17)
Junio 2005 (30)
Mayo 2005 (31)
Abril 2005 (39)
Marzo 2005 (28)
Febrero 2005 (2)

Deja aquí tu comentario: