Atravesaron los huesos de mis piernas con clavos de titanio. Tenían el grosor del dedo de un niño, pero eran largos, plateados, suaves al tacto y perfectamente pulidos. Me los quitaron uno a uno cuando lo pedí. Salieron limpios y sin dolor, como si el interior de mi cuerpo en lugar de carne y vísceras lo formara una masa compacta de espuma de poliuretano.
Los huesos de titanio
La urraca azul
Mi yo plastilina
El cuento como ensalada
Todos los caminos llevan a Roma
Un rescate
Manzanas verdes
Que la inspiración me pille trabajando
El bailarín del sombrero de oro
El tiempo perdido
Dulce de leche
Las llaves de Nasrudin
Butoh o la danza de la oscuridad
Mi vida en cajas
La ciudad a oscuras
Un poco de mundo
El río más ancho del mundo
La fiesta de la Escuela
Insomnio
Los seres acuosos
El río amazónico
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