Las casas hundidas



El agua del mar les llegaba a las casas hasta el primer piso, solo quedaba al descubierto la pequeña ventana de arriba y el tejado. Golpeaban las olas contra los cristales dobles y protegidos. La familia al completo estaba sentada en el sofá del piso de abajo viendo la televisión, y por la ventana veían pasar a los buceadores, y los saludaban en las pausas de los anuncios.


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