Piloto una avioneta de metal, gris. Un río ancho, varios pies por debajo, me indica el camino. Vuelo bajo, torciendo en los meandros. Hay cocodrilos. A ambos lados del río la selva grande, cubierta de hojas oscuras y húmedas. Las hojas se mueven cuando paso con la avioneta cerca de ellas. Como si pudieran seguirme.
El vuelo en metal
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17 de Noviembre 2009 a las 01:27 PM
Responder
No me digas más. Brasil. Sobrevolando el Amazonas. Cuando llegues al mar no tienes más que hacer una inmersión con tu aeroplano para ver los arrecifes. En los sueños se puede hacer de todo ¿no?. Besos grandes y felicidades por el regreso.
19 de Noviembre 2009 a las 08:26 PM
Responder
Se parecía muchísimo al Amazonas, al menos al Amazonas que tengo en mi incosciente. Que estará suavizadito seguro. A la próxima me meto con el avión en el mar, claro que sí, sin miedo. Encatada de verte por aquí.