El bosque diminuto



Moldeo pequeñas figuras humanas y las coloco en un claro del bosque diminuto. El príncipe me ha quedado un poco alto, así que lo aplasto un poco con los pulgares. Ahora le llega a la cintura a la reina. Chasqueo los dedos un par de veces. Las figuras caminan por el sendero del bosque, y hablan entre ellas con susurros, como si siempre hubieran existido.


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