Archivos Marzo 2008



El autobús se sacudía aprovechando las curvas, un poco incómodo con el techo lleno de nieve. Era de los pocos que había bajado ese día por la carretera de Benasque, y a la altura del lago ni siquiera llovía. Dentro del bus y pegadas a la ventana veíamos caer la nieve, primero en cachos y después en ríos de agua fría. Dos asientos delante un chico jugaba con una niña a adivinar nombres propios.

El autobús se sacudía aprovechando las curvas, un poco incómodo con el techo lleno de nieve. Era de los pocos que había bajado ese día por la carretera de Benasque, y a la altura del lago ni siquiera llovía. Dentro del bus y pegadas a la ventana veíamos caer la nieve, primero en cachos y después en ríos de agua fría. Dos asientos delante un chico jugaba con una niña a adivinar nombres propios.


Sobre la improvisación

Entrevista a Sony Rollins | Publicada en El País por José María García Martínez


Leyendo una entrevista a Sony Rollins me encontré con esto que comenta sobre la improvisación. Que sirve, igual de bien, para la escritura, esas cosas que pasan demasiado deprisa como para analizarlas. Eso es. Lo mismito.

No es algo de lo que pueda hablar demasiado porque, mientras improviso, las cosas pasan demasiado deprisa y no tengo tiempo de pensar. Improvisar es como vivir un trance espiritual, no es algo que se pueda analizar mediante la razón. La esencia de la improvisación es permitir que la música surja por sí misma. Es un ir siempre adelante: no puedo quedarme tocando cosas que ya sé. [...]

Leyendo una entrevista a Sony Rollins me encontré con esto que comenta sobre la improvisación. Que sirve, igual de bien, para la escritura, esas cosas que pasan demasiado deprisa como para analizarlas. Eso es. Lo mismito.

No es algo de lo que pueda hablar demasiado porque, mientras improviso, las cosas pasan demasiado deprisa y no tengo tiempo de pensar. Improvisar es como vivir un trance espiritual, no es algo que se pueda analizar mediante la razón. La esencia de la improvisación es permitir que la música surja por sí misma. Es un ir siempre adelante: no puedo quedarme tocando cosas que ya sé. [...]

Una casa con tres balcones

Un homenaje a la canción original | Ariel Rot


Me mudo ─en junio─ a una casa con tres balcones. En la escalera me esperarán, no solo un gato blanco, sino cuatro gatos, de colores distintos. Tendré goteras y tornillos que el tiempo afloja. Una foto ─solo una─ en la mesilla. Las maderas del pasillo crujirán, y me quedaré escribiendo toda la noche. No es el Palacio Real, y no espero ningún invitado sorpresa; pero dejaré las ventanas abiertas. La mesa de la vida desapareció. Yo no sé, como fue. Que nadie llame a la policía, mejor, que nadie la llame.

Me mudo ─en junio─ a una casa con tres balcones. En la escalera me esperarán, no solo un gato blanco, sino cuatro gatos, de colores distintos. Tendré goteras y tornillos que el tiempo afloja. Una foto ─solo una─ en la mesilla. Las maderas del pasillo crujirán, y me quedaré escribiendo toda la noche. No es el Palacio Real, y no espero ningún invitado sorpresa; pero dejaré las ventanas abiertas. La mesa de la vida desapareció. Yo no sé, como fue. Que nadie llame a la policía, mejor, que nadie la llame.