La habitación favorita de Mariana es el cuarto de los juguetes. Es donde, cuando le roba tiempo al día, pasa horas muertas ajena a todo lo que ocurre en el mundo. Ya se puede quemar la casa o escaparse un ladrón en el patio de vecinos, que Mariana cuando está en su cuarto de los juguetes no hace caso a nadie. En sus mejores días ni abre la puerta cuando la llaman a comer. En los peores, las cosas cambian. La ventana parece hacerse más y más grande y tiene tantas razones para distraerse que le aburren todos esos juguetes. No entiende cómo alguna vez se divirtió con ellos. Los juguetes parecen quedarse sin vida y no entretener a nadie más que al gato. Estos momentos son todo un misterio aún para Mariana.
La habitación favorita de Mariana es el cuarto de los juguetes. Es donde, cuando le roba tiempo al día, pasa horas muertas ajena a todo lo que ocurre en el mundo. Ya se puede quemar la casa o escaparse un ladrón en el patio de vecinos, que Mariana cuando está en su cuarto de los juguetes no hace caso a nadie. En sus mejores días ni abre la puerta cuando la llaman a comer. En los peores, las cosas cambian. La ventana parece hacerse más y más grande y tiene tantas razones para distraerse que le aburren todos esos juguetes. No entiende cómo alguna vez se divirtió con ellos. Los juguetes parecen quedarse sin vida y no entretener a nadie más que al gato. Estos momentos son todo un misterio aún para Mariana.
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