Y estamos igual, seguimos igual. Más viejos. Más sabios. Las tardes siguen siendo de sol y de mate, como nos hubiéramos visto ayer. Nos merecemos un verano, primita. La luna se dibuja casi llena al otro lado del río, tiene poco camalotes este verano. Sopla un viento que mueve toda la casa blanca y tira ramas. El ombú que plantó Mirta está más alto que nunca. Llevaba siete años sin abrazarte. Ahora tengo canas. Vos estás igual, viejo. Ya no paseamos tanto a Bran, que casi no consigue vernos con los ojos opacos. Pensar que hace tiempo no se gustaban.
Siete años
La ciudad a oscuras
Un poco de mundo
El río más ancho del mundo
La fiesta de la Escuela
Insomnio
Los seres acuosos
El río amazónico
Los cronopios y el primer taller de escritura
Las casas hundidas
Los huesos de titanio
Como los sueños
Estamos contentos
La colina verde
La vida de ficción
A cuatro manos, con Javi P, en verano cálido
La sorpresa de la nieve
La habitación de juegos de la infancia
Bajo el océano
Escribir es como bailar
Pájaros
Febrero 2010 (5)
Enero 2010 (8)
Diciembre 2009 (7)
Noviembre 2009 (12)
Junio 2008 (2)
Mayo 2008 (4)
Abril 2008 (5)
Marzo 2008 (3)
Febrero 2008 (1)
Enero 2008 (10)
Diciembre 2007 (10)
Noviembre 2007 (4)
Octubre 2007 (2)
Septiembre 2007 (5)
Agosto 2007 (7)
Julio 2007 (11)
Mayo 2007 (3)
Febrero 2007 (1)
Septiembre 2006 (1)
Junio 2006 (2)
Mayo 2006 (4)
Abril 2006 (2)
Marzo 2006 (3)
Febrero 2006 (9)
Enero 2006 (2)
Noviembre 2005 (15)
Octubre 2005 (8)
Septiembre 2005 (18)
Agosto 2005 (1)
Julio 2005 (17)
Junio 2005 (30)
Mayo 2005 (31)
Abril 2005 (39)
Marzo 2005 (28)
Febrero 2005 (2)
