No sabes nada del viento, pero lo intuyes. Déjate arrastrar, que te diga donde ir. Escucha con tus manos de pájaro y pinta planetas esféricos en las paredes. Sigue el camino del viento, sin pararte, improvisando, sin hacer caso a nadie más. Y llegarás a un lugar resguardado, con el suelo crujiente de hojas secas de todos los otoños de tu vida. Y reirás, reirás a carcajadas bien fuertes, porque debajo de todo ese montón de tiempo robado hay una niña que dibuja con palabras y renace en los chorros de tinta con los pasos perdidos. Y todo ─todo─ volverá a empezar, porque nunca se había ido.
El mundo en una chincheta
Para Bárbara
Una voz llega a alguien en la oscuridad
Siete voces, una historia
La impermanencia, la escritura
Rimpo, Momo, la gatera y el hueso de aguacate
Hacerse el muerto en Madrid
Y a mí, ¿por qué me gustan estas películas?
Buscar el caballo de metal
Los rituales de escritura
Disfrutar de la ficción
Los chinos no toman café
Un poco de limpieza: blogs recomendados (1)
Eso que nos invade
Un poco de mundo
Jugar con la arena
Y el puente del abismo
Noviembre 2011 (3)
Octubre 2011 (2)
Septiembre 2011 (1)
Agosto 2011 (3)
Julio 2011 (3)
Junio 2011 (4)
Mayo 2011 (5)
Abril 2011 (6)
Marzo 2011 (1)
Febrero 2011 (1)
Enero 2011 (2)
Diciembre 2010 (2)
Noviembre 2010 (4)
Septiembre 2010 (1)
Agosto 2010 (3)
Julio 2010 (1)
Junio 2010 (1)
Mayo 2010 (1)
Abril 2010 (2)
Marzo 2010 (6)
Febrero 2010 (6)
Enero 2010 (8)
Diciembre 2009 (7)
Noviembre 2009 (12)
Junio 2008 (2)
Mayo 2008 (4)
Abril 2008 (5)
Marzo 2008 (3)
Febrero 2008 (1)
Enero 2008 (10)
Diciembre 2007 (10)
Noviembre 2007 (4)
Octubre 2007 (2)
Septiembre 2007 (5)
Agosto 2007 (7)
Julio 2007 (11)
Mayo 2007 (3)
Febrero 2007 (1)
Septiembre 2006 (1)
Junio 2006 (2)
Mayo 2006 (4)
Abril 2006 (2)
Marzo 2006 (3)
Febrero 2006 (9)
Enero 2006 (2)
Noviembre 2005 (15)
Octubre 2005 (8)
Septiembre 2005 (18)
Julio 2005 (17)
Junio 2005 (30)
Mayo 2005 (30)
Abril 2005 (36)
Marzo 2005 (28)
Febrero 2005 (2)
