Archivos Junio 2006



Me gustan los gatos cuando son pequeños, no dejan de jugar con todo. El juego es mejor que las caricias. Me gustan los gatos cuando son adultos y ronronean tumbados al sol, cuando se escapan en dos segundos por la ventana de una buhardilla y se quedan en los tejados, traviesos, balanceando la cola desafiantes, relamiéndose los bigotes. No me gustan los gatos muertos, escondidos bajo las matas del campo comiéndose sus tripas las hormigas.

Me gustan los gatos cuando son pequeños, no dejan de jugar con todo. El juego es mejor que las caricias. Me gustan los gatos cuando son adultos y ronronean tumbados al sol, cuando se escapan en dos segundos por la ventana de una buhardilla y se quedan en los tejados, traviesos, balanceando la cola desafiantes, relamiéndose los bigotes. No me gustan los gatos muertos, escondidos bajo las matas del campo comiéndose sus tripas las hormigas.


La isla de oro

Para Montse y Carlos


Dos niños nacieron en la misma isla. La isla era grande, así que no se conocieron hasta un tiempo después de nacer. La isla era de oro, pero tampoco lo sabían. Para ellos las piedrecitas doradas de la playa no eran más que arena, y los reflejos brillantes de las alas de las mariposas un fenómeno más de la naturaleza. Un día, ya adultos, se encontraron, y siguieron juntos. Descubrieron que la isla era de oro y quisieron compartirla con todos los seres. Se han construído una casa en el centro de la isla, pequeña, suficiente. El resto, en forma de lingotes de oro, lo van regalando, compartiendo. Les gusta hacerlo.

Dos niños nacieron en la misma isla. La isla era grande, así que no se conocieron hasta un tiempo después de nacer. La isla era de oro, pero tampoco lo sabían. Para ellos las piedrecitas doradas de la playa no eran más que arena, y los reflejos brillantes de las alas de las mariposas un fenómeno más de la naturaleza. Un día, ya adultos, se encontraron, y siguieron juntos. Descubrieron que la isla era de oro y quisieron compartirla con todos los seres. Se han construído una casa en el centro de la isla, pequeña, suficiente. El resto, en forma de lingotes de oro, lo van regalando, compartiendo. Les gusta hacerlo.