Un poema (antiguo, antiguo) de Bárbara Butragueño
Esta mañana
busqué poemas bajo las plantas,
encontré una palabra metálica en el suelo,
besé cada objeto que sentí distante,
le practiqué una operación a corazón abierto a un cocodrilo fosforescente,
me tumbé en el suelo y me diluí en mi carencia,
desde debajo de mí misma me vi sonreír
y supe que hay que aprender a desaprender...
...construí una varita mágica con tres flores,
tomé el té con un jazmín que se llamaba Gertrudis,
salté y me perdí entre mis rastas,
conocí mi rostro y mis dedos -se presentaron amablemente-,
mis brazos crecieron hasta tocar el suelo y le canté al sol,
aprendí que el sabio no habla y que el que habla no es sabio,
susurré a una flor diminuta para que no se asustará, después bailamos durante horas,
aprendí que las palabras son toboganes de colores
y que no siempre llueven chinchetas...
((a veces para crecer hace falta sumergirte en ti mismo))
Un poema (antiguo, antiguo) de Bárbara Butragueño
Esta mañana
busqué poemas bajo las plantas,
encontré una palabra metálica en el suelo,
besé cada objeto que sentí distante,
le practiqué una operación a corazón abierto a un cocodrilo fosforescente,
me tumbé en el suelo y me diluí en mi carencia,
desde debajo de mí misma me vi sonreír
y supe que hay que aprender a desaprender...
...construí una varita mágica con tres flores,
tomé el té con un jazmín que se llamaba Gertrudis,
salté y me perdí entre mis rastas,
conocí mi rostro y mis dedos -se presentaron amablemente-,
mis brazos crecieron hasta tocar el suelo y le canté al sol,
aprendí que el sabio no habla y que el que habla no es sabio,
susurré a una flor diminuta para que no se asustará, después bailamos durante horas,
aprendí que las palabras son toboganes de colores
y que no siempre llueven chinchetas...
((a veces para crecer hace falta sumergirte en ti mismo))

