En la noche de las estrellas todo estaba en su sitio. Las piedras del suelo, dos estrellas fugaces (y un mosquito), los insectos y las plantas con pinchos. Un jersey rojo con dos mangas abrigadas. Un refugio mágico con velas de reflejos rojos y buenos augurios. Varias notas musicales como cascabeles en la noche, susurrando con el viento. Olor a pino, banderitas de colores, un techo brillando en plata de luna. Libertad. Ronroneos. Espacio abierto, lleno de deseos y caracoles.
Posando mariposas
Una voz llega a alguien en la oscuridad
Siete voces, una historia
La impermanencia, la escritura
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