De la ciudad de Zirma los viajeros vuelven con recuerdos bien claros: un negro ciego que grita en la multitud, un loco que se asoma en la cornisa de un rascacielos, una muchacha que pasea con un puma sujeto con una traílla. en ralidad muchos de los ciegos que golpean con el bastón el empedrado de Zirma son negros, en todos los rascacielos hay alguien que se vuelve loco, todos los locos se pasan horas en las cornisas, no hay puma que no sea criado por un capricho de muchacha. La ciudad es redundante: se repite para que algo llegue a fijarse en la mente.
de Italo Calvino, Las ciudades invisibles
Los huesos de titanio
Como los sueños
Estamos contentos
La colina verde
La vida de ficción
A cuatro manos, con Javi P, en verano cálido
La sorpresa de la nieve
La habitación de juegos de la infancia
Bajo el océano
Escribir es como bailar
Pájaros
Lo que me gusta de Seda
Pueden pasar quince años
El bosque diminuto
El montaje y los sueños
El vuelo en metal
Esa tal crisis
Un mundo de islas
Describir personajes a través de acciones
Jardín de barro
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