Justo antes de entrar al mercadillo de Covent Garden, encuentras un mundo aparte. La calle de los mimos. Una calle peatonal en la que te rodean por ambos lados prestidigitadores, trapecistas y lectores de tarot. Hombres de oro llorando con lágrimas negras, mendigos con sus cinco perros diminutos, mujeres mitad anciana despeinada mitad princesa de cuentos. Es todo un mundo cruzar la calle con prisas, no puedes evitar detenerte en cada mimo. Hoy pasé por allí dos veces, a la vuelta estaba anocheciendo y la calle estaba casi vacía, todos los mimos se habían recogido. Solo quedaban dos, sentados en el suelo; la bruja del tarot mascando tabaco, leyéndole la fortuna al hombre de plata.
La calle de los mimos
Los huesos de titanio
Como los sueños
Estamos contentos
La colina verde
La vida de ficción
A cuatro manos, con Javi P, en verano cálido
La sorpresa de la nieve
La habitación de juegos de la infancia
Bajo el océano
Escribir es como bailar
Pájaros
Lo que me gusta de Seda
Pueden pasar quince años
El bosque diminuto
El montaje y los sueños
El vuelo en metal
Esa tal crisis
Un mundo de islas
Describir personajes a través de acciones
Jardín de barro
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