Manos



Sus manos olían como mi fortuna, a aceite de coco y a tabaco. En verano a aceite de coco, en invierno a tabaco. En verano se untaba de aceite de coco todo el cuerpo después de tomar el sol, su cuerpo brillaba y olía a coco, sobre todo olían sus manos mientras barajaba las cartas. En invierno sus manos olían a tabaco. Trabajaba con las manos y su baraja de tarot. Distribuía las doce cartas de forma ritual sobre la alfombra, dejando un rastro perfumado de coco en verano y de tabaco en invierno, al mover sus manos rápido, como cortando el aire, cortando el futuro.