El doctor Soto era un enfermo mental. Su enfermedad, los libros de bolsillo. Decían que no existía cura alguna. Compraba todos los libros de bolsillo que salían al mercado, en todas sus ediciones, desde 1993. Al poco tiempo tuvo que trasladarse a una casa más grande con más metros cuadrados para estanterías. No podía salir a la calle sin una mochila repleta de libros de bolsillo, no se sentía seguro, no era él mismo. Le gustaban porque tenían tapas blandas. Su obsesión era tal que nada más ver a una persona por la calle, en el autobús o en el metro que leía un libro de bolsillo; se acercaba hasta ella sin importarle nada más que leer el título, el autor, conocer la editorial, la tipografía. Era un experto. Llego el día que tuvo la necesidad de escribir su propio libro, contando la historia de un loco que coleccionaba libros de bolsillos. Se lo publicaron al poco tiempo. No tuvo más remedio que suicidarse. La editorial lo sacó a la calle ilustrado y con tapas duras.
Libros de bolsillo
Los huesos de titanio
Como los sueños
Estamos contentos
La colina verde
La vida de ficción
A cuatro manos, con Javi P, en verano cálido
La sorpresa de la nieve
La habitación de juegos de la infancia
Bajo el océano
Escribir es como bailar
Pájaros
Lo que me gusta de Seda
Pueden pasar quince años
El bosque diminuto
El montaje y los sueños
El vuelo en metal
Esa tal crisis
Un mundo de islas
Describir personajes a través de acciones
Jardín de barro
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